Una encuesta bien hecha es una de las mejores herramientas para entender a una sociedad. Una encuesta mal hecha, o mal leída, es una de las peores. Antes de compartir un resultado, conviene hacerle cinco preguntas.
Las cinco preguntas
1 · ¿A quién y a cuántos se preguntó?
Importa más cómo se eligió la muestra que su tamaño. Mil entrevistas bien seleccionadas valen más que cien mil respuestas voluntarias en una red social.
2 · ¿Cuándo se hizo?
La opinión cambia. Una encuesta de hace tres meses describe ese momento, no el actual, sobre todo si entre medias ocurrió algo relevante.
3 · ¿Qué se preguntó exactamente?
El orden y la redacción de las preguntas pueden mover los resultados varios puntos. Una encuestadora seria publica el cuestionario.
4 · ¿Quién la pagó?
Que una encuesta tenga patrocinador no la invalida, pero conocerlo ayuda a leerla con el contexto adecuado.
5 · ¿Cuál es el margen de error?
Ningún resultado es exacto. Si dos opciones están separadas por menos del doble del margen de error, la encuesta no permite saber cuál va delante.

El gráfico muestra algo poco intuitivo: duplicar la muestra no reduce el error a la mitad. Pasar de 1.200 a 2.000 entrevistas apenas mejora la precisión, por eso la calidad del diseño importa más que el tamaño.
Lo que una encuesta no puede decir
Una encuesta mide opiniones declaradas en un momento concreto. No predice resultados con certeza, no mide la intensidad de las preferencias y no sustituye a otras fuentes. Usada con prudencia, es una brújula; usada como profecía, es una trampa.
Metodología y fuentes
El gráfico muestra el margen de error máximo (proporción del 50 %) para una muestra aleatoria simple con un 95 % de confianza, calculado con la fórmula estándar 1,96 × √(0,25 / n). Las encuestas reales usan diseños más complejos y su margen suele ser algo mayor.
José Antonio Bolaños KanzlerCEO de NODUS Consultores. Politólogo y especialista en Derecho y Política Internacional por la Universidad Central de Venezuela (UCV), donde cursa estudios de posgrado en Historia de América Contemporánea. Especializado en análisis de datos políticos y gestión de proyectos, se ha desempeñado como investigador en el Doctorado en Ciencias Políticas de la UCV, director de unidades de investigación, analista en consultoría política y asesor parlamentario.


